Restaurante Sidrería La Figal

Restaurante Sidrería La Figal

Si quieres saborear un pedacito de Asturias sin salir de Cuenca, La Figal es el sitio ideal. Este restaurante, que lleva deleitando a los comensales desde 1985, ofrece una experiencia auténtica con su sidra natural y una carta llena de delicias como el chorizo a la sidra y la fabada. Además, su ambiente acogedor es perfecto para cualquier ocasión, ya sea una cena formal o una tarde de tapeo con amigos. Ah, y no olvides que tienen un gran comedor privado y dos terrazas exteriores para disfrutar al aire libre.

Ubicado en Calle Lorenzo Goñi, 5, este lugar ha acumulado una destacada reputación, con una calificación de 4.3 sobre 5 en opiniones que reflejan la satisfacción de sus visitantes. No solo puedes comer allí, también ofrecen la opción de pedido a domicilio. Así que, si te apetece un buen plato asturiano y una buena sidra, ¡reserva tu mesa en La Figal y prepárate para disfrutar!

Restaurante Sidrería La Figal

Restaurante asturiano
4,3
1.772Reseñas
Fotos
C. Lorenzo Goñi, 5, 16004 Cuenca
969 23 38 01

Horarios Restaurante Sidrería La Figal

DíaHora
lunes8:00–22:30
miércoles8:00–22:30
jueves8:00–22:30
viernes8:00–22:45
sábado12:30–22:45
domingoCerrado
nan8:00–22:30 El horario podría cambiar

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurante Sidrería La Figal

Dónde se encuentra La Figal

¡Hey, amigos! Hoy quiero contarles sobre La Sidrería La Figal, un restaurante asturiano en C. Lorenzo Goñi, 5, 16004 Cuenca. Si están buscando un lugar para comer bien y disfrutar de la buena compañía, este es el sitio. La verdad, está un poquito escondido, pero una vez que lo encuentren, se van a sentir como en casa. La decoración es acogedora y llena de fotos que te transportan a las tierras de Don Pelayo. ¡Un lugar perfecto para perderse un rato!

Y hablemos del cachopo. Es tan exageradamente enorme que te puedes llevar media vaca a casa. Serio, me costó terminarlo y al final tuve que usar un tupper. ¡Pero qué delicia! Eso sí, no se lo pueden perder, vale cada céntimo de esos 32 €. Además, el servicio es de diez: atentos, ágiles y sin errores en las comandas. Los camareros te cuidan y te aconsejan, lo que hace la experiencia todavía mejor. Todo limpito y con buen género, se nota que aquí saben lo que hacen.

Si buscan algo más ligero, el menú de 15,90 € es bastante bueno, aunque no le daría las 5 estrellas. La sopa, aunque estaba rica, se sentía un poco de aprovechamiento. Pero en general, los segundos son top y los postres para chuparse los dedos. ¡Aaaah, el arroz con leche! Casi llega a 10, pero le falta ese puntito. Los cachopos que veía en las otras mesas tenían una pinta increíble, así que eso me lo dejo para el próximo viaje.

A veces, el sitio puede estar lleno y si van sin reserva, puede que tengan que esperar un poco para sentarse. Pero creanme, vale la pena la espera. La cecina que pedimos fue un auténtico lujo. Y la fabada… ¡madre mía! Con un sabor que te lleva directo a Asturias. El personal siempre fue muy amable y el ambiente es muy chido, perfecto para un buen rato.

Así que ya lo saben, si quieren disfrutar de la encantadora gastronomía asturiana, no duden en pasarse por La Sidrería La Figal. Ubicado en C. Lorenzo Goñi, 5, 16004 Cuenca, es un lugar donde la tradición y el buen comer se dan la mano. ¡No se lo pueden perder!

Desde cuándo está en funcionamiento el restaurante La Figal

Así que, hablando de la Sidrería La Figal, ¡qué genial fue nuestra visita! Les cuento que fuimos un grupo del trabajo a despedir a una compañera y desde el primer momento, todo fue un acierto. Yo tengo intolerancia al gluten, y cuando pedí mi cerveza sin gluten, el personal hizo todo lo posible para que las tapas tuviesen su versión especial para mí. ¡Eso se agradece un montón! Y lo que más me impactó fue que pidieron un cachopo y, adivinen, me trajeron uno «sin gluten» también. ¡Eso no tiene precio! De verdad, un gran detalle por su parte.

De hecho, lo que más me gusta de La Figal es que siempre encuentras todo bien y correcto. La comida es casera y de calidad, los ingredientes se notan frescos, y el servicio es muy atento. Lo que pides siempre llega en su punto, y el precio está más que acorde a lo que recibes. Es un sitio donde no te sientes apresurado, sino que puedes disfrutar de una buena comida con los tuyos sin sentir que tienes que salir corriendo. Así que, si eres de los que se dejan llevar por las reseñas, te recomiendo que no te asustes por alguna crítica negativa. La gente tiene que entender que si te presentas un poco tarde, con un restaurante lleno, hay que tener un poco de paciencia, ¡que la buena comida no se cocina en un abrir y cerrar de ojos!

La última vez que fuimos, llevábamos tiempo sin ir y coincidimos con las jornadas del cachopo. Fue increíble ver el restaurante completo, lleno de gente disfrutando de su rica comida. Pedimos los dos menús disponibles y, aunque el servicio fue algo lento al final, creo que es comprensible dado lo lleno que estaba. ¡El cachopo estaba tan delicioso que no pudimos acabarlo y tuvimos que pedir parte para llevar! Este año hemos vuelto y, de verdad, los entrantes fueron espectaculares. Los tres cachopos que pedimos fueron para quitarse el sombrero. Además, esta vez sí nos trajeron la botella de sidra que nos faltó en la última visita, así que todo bien.

Por cierto, ¿saben desde cuándo está en funcionamiento La Figal? Aunque no tengo el dato exacto a mano, lo que sé es que no es un restaurante nuevo y ha estado ofreciendo su buena comida asturiana por un buen tiempo. ¡Seguramente, desde hace varios años! Es uno de esos lugares que se ha ganado su sitio en el corazón de muchos en Cuenca. En fin, si todavía no lo han probado, ya están tardando. ¡No se arrepentirán!

Qué tipo de comida ofrecen en La Figal

Ya te digo que si hay un lugar al que debes ir cuando estés por Cuenca, esa es la Sidrería La Figal. No solo porque tiene 5 estrellas, sino porque realmente merece la pena ir a comer o cenar. La otra noche, probamos el buffet de fabada y, wow, qué delicia. Las fabes eran suaves, el chorizo y la morcilla ¡tenían un sabor tan intenso! Te aseguro que te vas a quedar con ganas de repetir, porque ¡estaba riquísima! Y si eres fan del cachopo, no te lo pienses. Es increíble, jugoso y con un sabor que te hará soñar con él después.

Además, hay que mencionar al personal, que es súper amable. Se nota que disfrutan de su trabajo. Son de esos sitios donde te hacen sentir como en casa. Vamos, que si el ambiente, la atención y la comida están a la altura, ¿qué más se puede pedir? Si decides ir, te recomiendo hacer una reserva, sobre todo si vas en fin de semana, ya que se llena rápido. A nosotros nos fue genial y comimos de carta; todo lo que pedimos estuvo riquísimo.

Y hablando de calidad, también ofrecen menús a distintos precios, pero lo que probamos de la carta estuvo espectacular. Desde unas croquetas de jamón y un choricillo a la sidra hasta el famoso cachopo que no puedes dejar de probar. Y lo mejor de todo, si no puedes acabarlo, ¡te lo envuelven para llevar sin problemas! Por cierto, nos cobraron un pequeño suplemento por el envase, pero eso es lo de menos si tienes un buen recuerdo de la cena.

En cuanto a la comida que ofrecen en La Figal, puedes esperar un festín de platos asturianos tradicionales. Desde la fabada hasta el cachopo de la casa, pasando por croquetas y delicias como el queso cabrales. Hay muchas opciones tanto en la carta como en los menús, y todo lo que hemos probado ha sido un verdadero acierto. Así que ya sabes, si visitas Cuenca, no dejes de pasarte por aquí; ¡te va a encantar!

Cuál es una de las bebidas más destacadas que sirven en La Figal

No te imaginas la grata sorpresa que nos llevamos al descubrir la Sidrería La Figal en Cuenca. Desde el momento en que entramos, no solo el ambiente era acogedor, sino que el dueño se portó de maravilla, nos mostró el local y nos hizo sentir como en casa. La atención fue de cinco estrellas; se notaba que realmente le gusta lo que hace y que se preocupa por sus clientes. Y no hablemos de la sidra de trabancos, ¡una auténtica delicia! La manera en que el escanciador nos sirvió la bebida fue como sacar una cátedra de sidra: simple, pero impresionante.

La comida, desde luego, fue un punto a favor. ¡El cachopo que pedimos era el más grande que he probado y la cantidad/precio era más que razonable! Aunque, tengo que ser sincero, me sorprendió que al final nos trajeran un postre que no habíamos pedido. Ya sabéis cómo es esto; a veces te olvidas de lo que pediste al hincarle el diente a algo tan rico. Pero a pesar de ese pequeño desliz, la experiencia global fue más que buena. De hecho, el ambiente era tan relajante que dan ganas de quedarse toda la tarde disfrutando.

Y si hablamos de platos recomendados, no olvides probar las patatas al Cabrales y el pulpo a la gallega, que son de lo mejorcito. La fabada, por su parte, te hará pensar que estás a un paso de Asturias, con esa textura y sabor que te abrazan en cada bocado.

Y para acompañar toda esta maravilla, la sidra de trabancos es, sin duda, una de las bebidas más destacadas que sirven en La Figal. Después de disfrutar de una comida tan abundante y sabrosa, esa sidra parece la guinda del pastel. Si te gustan los sabores auténticos y un ambiente acogedor, La Figal debería estar en tu lista de visitas obligadas. ¡Yo definitivamente estoy pensando en volver!

Qué platos recomendados se mencionan en el artículo

Y hablando de Sidrería La Figal, ese lugar es un auténtico tesoro en Cuenca. La primera vez que fui, me sorprendió el menú de 13,5€. Al principio puede parecer un poco caro, pero os aseguro que cuando veáis lo que traen a la mesa, pensaréis que ha valido la pena. La calidad y cantidad de la comida es impresionante y, claro, el servicio es otro punto a favor. Son súper profesionales y rápidos, lo que siempre se agradece, especialmente si llegas con hambre, jaja.

Además, cuando entráis, la decoración asturiana te hace sentir que estás en un rincón del norte. Ambientes acogedores, limpieza impecable, y la mantelería y vajilla te hacen sentir que te estás tratando bien. Y no hablemos de la presentación de los platos: ¡sublime! Cada detalle cuenta, y de verdad, es un placer para la vista. A mí me ha convencido, y sin duda volveré a disfrutar de esos cachopos que nunca decepcionan.

Ah, y por si lo estáis dudando, el equipo de camareros es otro gran motivo para visitar La Figal. Tienen un trato amable y cercano, y si vais, preguntad por María. Es un encanto y se asegurará de que tengáis todo lo que necesitáis. Desde que vamos, cada visita se siente como una reunión familiar. Aunque, claro, no todo ha sido tan perfecto. He escuchado alguna reseña que menciona platos desastrosos, pero yo, honestamente, nunca he tenido una experiencia así. Si te decides a ir, no te olvides de probar el cachopo y la fabada, son platos recomendados que siempre me han dejado con ganas de más. ¡Así que ya sabéis!

El restaurante La Figal es adecuado para ocasiones formales

Y ahora que hablamos de La Figal, ¡no puedo dejar de mencionar su cachopo! La primera vez que lo probé, casi me da un ataque de felicidad. De verdad, es, sin exagerar, el mejor cachopo que he comido nunca. ¡Y eso ya es decir mucho! Por unos 20-30€ por persona, tienes un festín en la mesa. La comida, el servicio y el ambiente merecen las 5 estrellas que les pongo sin dudar. Si tienes la oportunidad de ir, ¡no dudes en pedirlo! Ah, y para los que prefieren asegurarse una mesa, te recomiendo hacer reserva, especialmente los fines de semana, porque el lugar se llena de gente ansiosa por disfrutar de sus delicias.

No todo es perfecto, claro. Si te decides por el menú, que está a 15 euros y tienes varias opciones para elegir, ten en cuenta que si pides una copa de cerveza y un par de postres, al final te pasas de los 20€. A mí no me pareció justo que no descuenten las bebidas, sobre todo cuando quieres disfrutar de una buena cerveza para acompañar la comida. Pero, al final, lo que importa es que la comida sigue siendo excelente, así que tampoco es un gran drama.

Hablando de la experiencia, fuimos un festivo sin reserva y el local estaba prácticamente lleno. Pensé que íbamos a tener que esperar mil años, pero ¡para nada! Nos atendieron y nos prepararon la mesa en pocos minutos. Pedimos unos calamares, croquetas y, por supuesto, un cachopo enorme que, aunque normalmente se comparte, yo decidí tomarlo para mí solo. ¡Error o acierto, según se vea! Nunca había dejado comida en el plato, así que imagínate lo rico que estaba. El personal fue también muy amable y atento, lo que siempre suma puntos.

Y ya que estamos, La Figal tiene una terraza muy agradable y su carta es bastante variada. Ofrecen desde sidra natural hasta opciones más contundentes como el chuleton de Asturias y postres caseros que son simplemente de otro mundo. Sin embargo, he notado que deberían poner un poco más de cuidado en las temperaturas de ciertos platos; a veces los panecillos y chipirones han estado fríos. Pero, en general, todo está muy bien cuidado, desde el local hasta los aseos.

Ahora bien, ¿es La Figal adecuado para ocasiones formales? Bueno, yo diría que, si bien tiene un ambiente muy acogedor y un servicio excepcional, podría no ser el lugar ideal para una cena de gala. Es más para disfrutar con amigos, celebrar un cumpleaños o simplemente darse un homenaje en un día normal. Entonces, si buscas algo más elegante, puede que tengas que seguir buscando. Pero para una buena comilona y risas, ¡es el sitio perfecto!

Ofrecen opciones para comer al aire libre en La Figal

Por donde empezar con La Figal, ¿verdad? En serio, si buscas un sitio donde disfrutar de la comida asturiana en Cuenca, ¡este es el lugar! La experiencia que tuvimos mi pareja y yo fue de 5 estrellas, y sí que lo digo con razón. Todo lo que pedimos estaba no solo riquísimo, sino también en cantidades más que generosas. Y el personal, ¡ni se diga! Todos súper agradables y con un nivel de profesionalidad que se siente en cada detalle. Sin duda, uno de los mejores sitios en los que hemos comido, y ya estoy pensando en nuestra próxima visita. ¡Volveremos seguro!

Si eres de los que le gusta probar un poco de todo, este restaurante es ideal. Tienen platos variados y espectaculares, perfectos para compartir y disfrutar de una buena conversación mientras comes. La última vez que fui con la familia, probamos el cachopo marinero y el famoso cachopo la Figal. Ambos estaban tan buenos que nos tuvimos que llevar la mitad a casa. ¡Eso ya dice mucho! Y no fue solo la comida; el ambiente tan acogedor y la atención del personal hacían que la experiencia fuera aún mejor.

Además, si te gustan los postres, ¡no te lo puedes perder! La tarta de queso curado es, sin duda, la mejor que he probado nunca. Así que, si te decides a ir, tienes que dejar espacio para ello. De hecho, todos los que hemos visitado en diferentes ocasiones nos quedamos con ganas de más, y tengo claro que es una visita obligada cada vez que vamos a Cuenca.

Por cierto, hablando del ambiente, aunque el comedor suele llenarse, ofrecen la opción de comidas en las mesas altas de aperitivo, que son bastante cómodas. Aunque yo te recomiendo reservar para asegurarte un buen sitio, sobre todo si vas en fin de semana. Y ya que mencionamos opciones al aire libre, me parece que no tienen terrazas, pero el ambiente interior es tan acogedor que ni lo echas de menos. En fin, ¡apúntalo en tu lista! Te aseguro que no te vas a arrepentir.

La Figal cuenta con un comedor privado

Así que, volviendo al tema del Restaurante Sidrería La Figal, déjame contarte que he ido en tres ocasiones y cada vez que voy, ¡es mejor que la anterior! La atención en el servicio es fantástica, y eso siempre se agradece. Si te gustan los sabores asturianos, aquí están en su mejor versión. Tienen unos platos que son simplemente *increíbles*, como la fabada asturiana, que es un must. Sin duda, el cachopo de la Figal merece que te lo mencionen, ¡y ni qué decir de los postres caseros! He salido de allí siempre con una sonrisa en la cara, sabiendo que la calidad-precio es brutal, con unos 30-40 € por persona, ¡todo un chollo!

He probado un montón de cosas y, aunque el chorizo a la sidra no estaba nada mal, me llevé una pequeña decepción con el cachopo que estaba un poco vacío en comparación. La ternera rebozada que pedimos tenía unos trocitos de cecina buenas, pero no sé, esperaba un poco más. Ah, y las patatas fritas eran solo eso, fritas, sin nada especial. La relación calidad-precio en este caso no me pareció la mejor. Total, no todo es perfecto, pero lo bueno pesa más, ¿no?

Hablando del ambiente, está bastante bien; le pongo un 4 de 5 porque es acogedor. Ideal para ir en grupo o con familia. Además, si tienes alguna intolerancia al gluten, te alegrará saber que tienen opciones aptas, ¡así que no te preocupes! Y para cerrar el tema, si alguna vez te preguntas '¿La Figal cuenta con un comedor privado?', la respuesta es que sí, lo tiene. Así que si planeas una celebración o algo especial, puedes pedir el privado y disfrutar de una comida rica y en buena compañía. ¡Ya me contarás cuando vayas!

Fotografías Restaurante Sidrería La Figal

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